La peligrosa zona de confort

Confort y peligro en la misma frase podría, a priori, ser algo incongruente. ¿Cómo puede ser que la comodidad llegue a ser algo peligroso? Pues lo es y en algunas personas puede ser algo que les arruine la vida. Todas las personas tenemos una zona de confort, una zona personal en la que nos sentimos con seguridad y comodidad, pero cuidado porque esto se puede volver en nuestra contra y atraparnos de tal forma que nos sea muy difícil escapar.

Te voy a contar la historia de una persona que vivía con su familia (padres, pareja,..), tenía todas sus necesidades básicas cubiertas, no aportaba nada de dinero porque no trabaja o simplemente lo que ganaba consideraba que era para sus gastos. No colaboraba en la dinámica familiar y, además, consumía alcohol u otras drogas o se pasaba gran parte del día en internet. Con el paso del tiempo fue creando una rutina de vida en la que cada vez estaba más en su mundo. Algunas veces tenía conflictos con sus familiares a los que no les parecía bien su estilo de vida pero aguantaba el “chaparrón” y seguía adelante, total apenas había consecuencias o las que había le parecían leves. No se daba cuenta, pero lo que en un principio pensaba que era beneficioso para si, fue viendo como, día tras día, la situación estaba peor. Se fue deteriorando su vida familiar, laboral y social aunque no lo veía como un problema y lo normalizaba porque siempre habían situaciones externas que utilizaba para justificar su comportamiento. Sin saberlo se encontraba «confinado/a» en la zona de confort y en este caso negativa. Por otro lado, su familia no le ayudaba porque también estaban en su zona de confort basada en la queja y el lamento. Se quejaban de su comportamiento, incluso se enfadaban con esa persona, pero no le ponían límites ni consecuencias que le ayudasen a cambiar.

En ocasiones, las personas, aunque somos conscientes de que necesitamos hacer cambios en la vida, siempre encontramos una excusa para no hacerlo. Da igual que sea dejar de tomar alcohol u otras drogas, abuso de internet, juego, sacarse unos estudios, buscar un empleo o tener que finalizar una relación de pareja. Nos encontramos atrapados/as en nuestra zona de confort, aunque no seamos felices o vivamos amargados/as. El miedo paraliza y se retrasan sin fecha la toma de decisiones importantes para la vida.

Sin embargo, de lo que se trata es de aprender y desaprender, fracasar y volverlo a intentar, caerse y levantarse, tomar decisiones y vencer miedos. Cuando tu zona de confort te atrapa salir de ella no es fácil, pero no salir te puede pasar una gran factura.

Te animo a que veas el video de abajo y que luego te hagas estas preguntas: ¿tengo la sensación de estar en un círculo del que no sé salir? ¿Sé que tengo que hacer cambios y no me atrevo? ¿Le tengo que poner límites y consecuencias a mi hijo/a y no lo hago? ¿Pongo excusas para no tomar ciertas decisiones? ¿Me quejo porque hago las mismas cosas una y otra vez esperando resultados diferentes y no lo logro?

Fuente: centreITAE Barcelona

Confinarte en tu zona de confort no es una buena opción. Hoy es un gran día para empezar tu desconfinamiento personal.

Jaume Bertrán

  1. 25 de mayo de 2020

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