Archive for the ‘ Hiperactividad ’ Category

Perdonen, pero no recuerdo cuál es el título

Los despistes y olvidos marcan el día a día de las personas que sufren TDAH, un trastorno sin cura, que afecta en la provincia de Alicante a más de 27.000 niños y adolescentes.

YARA SERRANO/ Aspe- ‘Se va a estampar, lo va a hacer. Vuela lentamente sobre mi mesa, pero va directa al cristal. Será suicida. Coge velocidad. Lo hizo dios mío. Creo que está muerta porque ha caído patas arriba. Ugg que asco. Anda pero si aun se mueve’. Esto es lo que pasa por la mente del un estudiante de primaria cuando su profesora de matemáticas está explicando un ejercicio en la pizarra. Después del rato de ensoñación se da cuenta que la profesora lo mira con cara severa y el timbre toca indicando el final de la clase.  El niño que sueña se llama Samuel, tiene 11 años y no es un pasota ni desmotivado del sistema. Quiere ser informático y le encanta la tecnología. Tiene una mente vivaz, casi prodigiosa, imaginativa, pero esa misma mente que le da poder lo distrae hacia otros derroteros y pierde de vista el objetivo final. Samuel tiene TDAH (trastorno déficit de atención con hiperactividad), popularmente conocido como déficit de atención. Se dispersa ante cualquier estímulo. La masificación en las aulas, la falta de información de  profesores y padres hacen que Samuel acabe cada día derrotado.

Para Samuel es suyo un ‘caso extraordinario’, se siente un niño distinto al resto, sin embargo para la Asociación de Niños con TDAH en Alicante, ADAPTA, es cada vez más común. Su presidenta Mar Monje comenta que cada vez vienen más alumnos a la consulta de la asociación, donde Olga Campos, la psicóloga trabaja con ellos a diario. El 8% de los niños alicantinos escolarizados en primaria sufren este trastorno. Es importante una detección a tiempo.

‘No puedo hacerlo, me voy a salir de la línea. Trata de concentrarte, no es tan difícil todos los niños de tu clase lo hacen. Mi clase, si hoy me lo he pasado bien, mañana le tengo que decir a Dario que me deje su DS. Vuelve al ejercicio, vuelve al ejercicio, no te desconcentres’. Olga  mira a Samuel de reojo. Debe acabar su ejercicio de caligrafía. “Aunque están en edades pre- adolescentes en la mayoría de casos hay que trabajar con ellos la caligrafía y realizar ejercicios de psicomotricidad”. La rigidez es algo muy característico de los niños con TDAH. “Para coger un objeto tienden a no doblar las falanges de los dedos, lo cual dificulta enormemente la acción”, aclara Olga.

Si las Asociaciones registran un aumento de casos, por ende las aulas también. Las cifras no dejan lugar a dudas 27.000 niños y adolescentes de la provincia padecen TDAH. Es una realidad cada vez más común a la que los educadores deben también hacer frente. Araceli Morales, profesora de educación física del colegio Cervantes de Santa Pola, lleva años reivindicando su asignatura, “debería ser uno de los pilares básicos en la educación del niño, la salud es lo más importante que tenemos”. La educación física puede convertirse en una herramienta de ayuda a los niños con TDAH. Además de los ejercicios de psicomotricidad que practica con Olga, Samuel tiene preparado una serie de tareas con Araceli. Durante la clase no se despega de ella, “el hecho de que esté cerca de mi ya le hace prestar atención a algo y estar más atento a mis movimientos, aunque eso sí muchas veces se le olvida”. Si es difícil que Samuel controle  su mente en clase más complicado será al aire libre con “los ruido de los coches, pájaros, niños eufóricos”, la tarea se dificulta. Hoy, la profesora ha preparado un ejercicio de saltar vallas. Lo explica hasta tres veces para que todos los niños lo capten. Con una mirada sabe que Samuel ya ha memorizado la rutina del ejercicio. “Lo miro constantemente, el sabe que le estoy controlando y eso hace que se evada menos”, dice Araceli. ‘Me sudan las manos, me tiemblan las piernas, a ver tengo que saltar, cómo era esto? Tres pasos y salto? Con que pierna primero?’. Aunque le cuesta el ejercicio lo acaba realizando al nivel de sus compañeros “el secreto está en darle órdenes cortas” comenta su profesora de educación física.

El trastorno en la vida familiar

Si el TDAH marca el día a día en el aula, en casa afecta a todos los miembros. “ Samuel cuando era más pequeño llegaba a casa y no se daba cuenta que llevaba la mochila puesta, si lo dejábamos se pasaba la tarde con ella enganchada a la espalda” comenta Inma Martínez, madre de Samuel. Para paliar este tipo de situaciones lo mejor es “establecer normas”, crear una rutina diaria para que ellos se habitúen.“Los niños con TDAH se desestabilizan mucho cuando hay grandes cambios en el círculo familiar”, comenta Olga, psicóloga de Samuel. Ella enseña a Inma a imponer normas y rutinas al chico. Todas las tardes, estas charlas teóricas se deben poner en práctica. Inma da una orden, Samuel debe poner  la mesa para ir a cenar, esta orden sencilla se puede convertir en una verdadera odisea. ‘Tengo que poner la mesa, ehh, los cuchillos, ¿cuál es la izquierda? ¿dónde va el tenedor? ¿qué estarán poniendo en la tele? Ya he acabado, me voy corriendo que igual dan mi serie preferida’. Sin darse cuenta su mente se ha dispersado y finalmente Samuel acaba poniendo la mesa a mitad, faltan: platos, cuchillos, agua y pan.

“Los niños con TDAH sufren mucho, yo los he visto llorar de impotencia por no poder concentrarse en una actividad’ comenta Olga Campos “sufren grandes dosis de frustración que les llega al final del día” añade la psicóloga. Samuel siente que muchas noches se va a la cama triste porque “no puedo acabar ninguna de las obligaciones que me mandan”. Para evitar estas situaciones la psicopedagoga del Colegio Cervantes de Santa Pola, Gertrudis Canals, propone que padres y profesores deben trabajar conjuntamente, temas como “poner objetivos comunes, vigilar de cerca al alumno o hijo y estar en contacto semanal con el chico”. Según su experiencia el entendimiento entre padres y profesores hace que niños como Samuel se sientan chicos normales.

Con la tranquilidad de saber que gracias al trabajo de la profesora y de los miembros de su familia ha cumplido con su agenda y obligaciones, Samuel se va feliz a la cama sabiendo que, ahora sí, puede soñar con las musarañas.

Extraído de Aula Abierta. La revista educativa de la provincia de alicante (02/02/2011)

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Dos de cada tres niños diagnosticados como hiperactivos no padecen la enfermedad

No son todos los que están ni están todos los que son. Desde hace años, las asociaciones de padres con hijos que padecen Hiperactividad y Déficit de Atención (TDAH) denuncian el gran desconocimiento social, y a veces médico, que aún existe en España alrededor de una enfermedad que, a menudo, deja graves secuelas académicas y psicológicas en quienes la sufren, mayoritariamente, niños y adolescentes. El Confidencial ha reunido en la misma mesa a cuatro reconocidos expertos en el tema: el doctor José Luis Pedreira, psiquiatra del Hospital madrileño Niño Jesús, el neuropediatra Daniel Martín Fernández- Mayoralas, especialista del Hospital Universitario Quirón, la pedagoga Isabel Orjales y Teresa Mora, enfermera, madre de hiperactivo y presidenta de la Asociación de Niños con Síndrome de Hiperactividad y Déficit de Atención ANSHDA.

La polémica estuvo servida:

José Luis Pedreira.- El síndrome de hiperactividad y déficit de atención es un síndrome de paradoja… ¿Qué quiero decir? Que hay aproximadamente un 30% de niños que padecen este trastorno que no están diagnosticados, aunque los estudios epidemiológicos los detectan y que, entre los diagnosticados, un 62% no cuentan con un diagnóstico correcto. Dos de cada tres menores, en tratamiento psicológico, y a veces, farmacológico, en realidad no tienen la enfermedad.

Teresa Moras.- Cada vez que un escolar tiene problemas de aprendizaje o de conducta, los profesores piensan que tiene hiperactividad o déficit de atención o las dos cosas; pero un niño que se mueve mucho no tiene por qué ser hiperactivo y si está sufriendo la separación de sus padres no tiene por qué padecer déficit de atención.

J.L.P.- Eso es porque en España diagnostica el TDAH hasta el portero de la esquina.

Isabel Orjales.- El problema, a mi juicio, no es el sobrediagnóstico. Creo que se ha avanzado mucho en el conocimiento de la patología. Lo que puede estar sucediendo es que el dictamen se esté haciendo a edades demasiado tempranas y de manera muy superficial.

T.M. –Los padres llevamos años pidiendo que la evaluación la hagan profesionales cualificados, porque la falta de consenso y de unidad de criterios en este campo es fuente constante de incertidumbre entre las familias. Llegan a ANSHDA y nos comentan: el médico nos ha visto cinco minutos y hemos salido de la consulta con una pastilla… Ahí empieza la duda, y el peregrinaje por un montón de especialistas buscando una segunda opinión, porque cómo voy yo a medicar a mi hijo, y entonces se busca un nuevo juicio. Y muchas veces los pareceres no son coincidentes y crean más incertidumbre.

J.L.P.- Mientras no haya un consenso internacional en otro sentido, hoy por hoy el trastorno por hiperactividad y déficit de atención está en el apartado F de la DSM IV de los trastornos, es decir, debe ser evaluado por un psiquiatra. El apartado que clasifica los trastornos neurológicos es el apartado G.

(Nota de la Redacción: para el diagnóstico del TDAH en niños y adolescentes, se recomienda emplear los criterios diagnósticos del DSM-IV-TR o de la CIE-10. Actualmente, tanto los criterios del DSM-IV-TR como los de la CIE-10 se encuentran en proceso de revisión, pues se están elaborando el DSM-V y la CIE-11).

T.M.- Uno de los grandes problemas que tenemos es precisamente éste, la controversia entre profesionales en el diagnóstico del TDAH. A las familias nos da igual que diagnostique un psiquiatra o un neurólogo, nosotros siempre decimos: el que sepa.

Daniel Martín Fernández-Mayoralas.- Hay muchos psiquiatras que hacen una aproximación clínica muy cercana a la de los neurólogos infantojuveniles, y otros que no…Son escuelas. Y yo creo que lo mejor es evitar las controversias que no van a ninguna parte, y colaborar. Los neurólogos no tratamos el TDAH porque sí, lo tratamos porque se nos ha exigido, y cuando uno lleva una década dedicado a esto, algo sabe, creo yo. Son miles los niños que hemos visto ya.

I.O.- La evaluación debería realizarse con un equipo multidisciplinar partiendo de una valoración médica, psicológica, educativa y social y debe estar al margen de quién tiene o deja de tener cuál o tal competencia.

T.M.-  Eso es lo que llevamos pidiendo las asociaciones desde hace años… Equipos multiprofesionales. La controversia sólo lleva a la confusión, y así los padres llegan a la asociación diciendo: he ido a tal sitio y me han dicho no se qué, pero luego el psicólogo me ha dicho no se cuántos, y el niño se convierte en adolescente y tú, familia, aún no tienes una respuesta clara, y la angustia crece. Y no hay que olvidar que estamos hablando de un trastorno psiquiátrico leve cuyas consecuencias sociales pueden ser muy graves.

J.L.P.- El problema es que muchos especialistas no emplean los llamados criterios de exclusión médica, fundamentales en el diagnóstico de este trastorno. Muchos leen en los manuales los síntomas asociados a hiperactividad y dicen: los cumple, este niño tiene hiperactividad. Sin saber que hay otros muchos problemas psiquiátricos que presentan síntomas concomitantes, y por eso el TDAH está tan mal diagnosticado. A mí me han llegado niños con autismo diagnosticados como TDAH.

T.M.- Es que a veces los padres quieren que sus hijos tengan cualquier cosa menos autismo…

J.L.P.- Por eso lo más importante no es lo que diagnostico, sino lo que quito. Hay actos que parecen patológicos y, sin embargo, están en el límite de la normalidad en determinadas etapas del desarrollo.

D.M.- Pero no hay que olvidar que el TDAH es un trastorno sumamente heterogéneo y que con mucha frecuencia es comórbido con otros trastornos neurológicos y psiquiátricos, como el trastorno bipolar, o fácilmente confundible durante las fases precoces de una esquizofrenia…

J.L.P.- No estoy de acuerdo. Qué es lo que ocurre, que cuando yo diagnostico psicosis a un niño, no es que el niño sea comórbido con hiperactividad, es que el niño psicótico se mueve sin parar, eso es lo que está pasando…

I.O.- Las dificultades para determinar si unos síntomas son secundarios a un trastorno principal o, por el contrario, lo son de un trastorno comórbido son evidentes. Y nos olvidamos de que algunos cuadros no dan la cara hasta tiempo después y que durante los primeros años no encajan en otro diagnóstico reconocible más que el de TDAH. Pero seguimos empeñados en afirmar que trastornos como el bipolar o la hiperactividad son fáciles de diagnosticar, que son excluyentes, que son claros incluso a edades tempranas y en todos los casos.

(Mañana domingo continúa el debate con los detalles del origen de la enfermedad y de sus diferentes diagnósticos)

Extraído de elconfindencial.com (24/09/2011)

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