Locus de control interno o el privilegio de ver tu parte

Toni Nadal, tío y exentrenador del tenista Rafa Nadal cuenta la siguiente anécdota en su libro Todo se puede entrenar:

“Para participar en un torneo, viajé con mi sobrino y otro chico. Pusieron a los dos en el mismo horario y yo veía a mi sobrino a lo lejos jugar y que su partido estaba siendo un auténtico desastre. Perdía 5-0 contra un chico que no era demasiado bueno hasta que un amigo mío, exjugador, se me acercó y me dijo que Rafa estaba jugando con una raqueta rota.

Cuando tienes el marco de la raqueta roto, todas las pelotas se te van a cualquier parte menos dentro. Me acerqué a su pista y le dije que tenía la raqueta rota. Él la miró y dijo: ‘Sí, está rota. La cambio’. La cambió y a partir de ahí mejoró, aunque terminó perdiendo 6-0 7-5. Al término del partido le dije que cómo era posible que un chico como él, que había jugado tantos partidos no se dio cuenta de que estaba jugando con una raqueta rota y me respondió: ‘Estoy tan acostumbrado a tener siempre yo la culpa que para nada me hubiera imaginado que la raqueta era la que me hacía perder».

Rafael Nadal es un ejemplo de muchas cosas, pero una de las cosas que podemos observar en él es que cuando pierde un partido es capaz de reconocer sus errores y ver su parte en la derrota y no tiene inconveniente en felicitar y ensalzar al tenista que le ha ganado. Pero no se nace con la habilidad de ver nuestra parte, sino que se entrena, aunque hay personas que tienen mayor facilidad que otras en esto. Lo importante es que se puede adquirir y desarrollar si se quiere.

Cuando hablamos del locus de control, estamos hablando del “lugar desde donde controlas tu vida”. Si es de carácter externo, es decir, que tienes la percepción, creencia o certeza de que las cosas en tu vida tienen que ver más con la suerte, el azar, la buena o mala voluntad de otras personas hacia ti…, considerarás que las cosas te pasan porque otros hacen que pasen y atribuirás la responsabilidad o el mérito a personas o circunstancias externas a ti: el profesor me ha suspendido; he ganado el partido porque he tenido suerte…

Por el contrario, cuando hablamos de locus de control interno, nos referimos a que la persona tiene la percepción, creencia o certeza de que las cosas que le suceden se deben a las decisiones y acciones que toma. Por ello valora el esfuerzo y la responsabilidad personal y esto le hace tener un mayor control sobre su vida pues gran parte de lo que ocurra se deberá a las cosas que haga o a las decisiones que tome y actuará en consecuencia: he suspendido, tendré que estudiar más o mejor para poder recuperar la asignatura; he ganado el partido porque me he esforzado al máximo y he jugado bien.

Hace poco hablaba con una persona que su preocupación era encontrar trabajo. Por un lado, me comentaba que su situación económica no era buena y que cada vez se veía peor. Que la situación laboral era mala, que había mucho paro, que a su edad, 40 años, se le hacía cuesta arriba que lo cogieran en algún trabajo porque solo cogen personas jóvenes, que la gente no da oportunidades si no te conocen…En más de treinta minutos que le estuve escuchado no me dijo ninguna causa propia de por qué no encontraba trabajo, parecía que tenía muy mala suerte y que se lo ponían muy difícil. Su locus de control era totalmente externo y en cuanto empezamos a analizar su situación se vio: se había comprometido a buscar trabajo tres días a la semana y al poco tiempo lo dejó de hacer y solo se apuntaba a algunas ofertas o páginas de internet. Mientras que esta persona no se giré hacia ella misma y no vea su parte (locus de control interno) va a tener muy complicado encontrar trabajo porque no se cuestionará en qué se está equivocando y no podrá rectificar.

Es cierto que la anécdota de Toni Nadal nos puede mostrar una situación extrema de mirar únicamente tu parte, pero la dirección es la correcta y la tendencia para tener mayor control sobre tu vida debería ser esa: tener el privilegio de ver tu parte, responsabilizarte de tus actos para poder aprender de tus errores.

“No importa que tu entorno sea oscuro…ilumina tu parte”  

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