Las críticas: entre maestros y tiranos

Hoy vamos a tratar el tema de las críticas y, para ello, primero os contaré la fábula del padre, el hijo y el burro.

Imagen recuperada de martesdecuento.com

“Cuentan que un padre y su hijo salieron de su casa acompañados de su burro para hacer un viaje. Al salir del pueblo, el hijo se montó en el burro y una persona que los vio dijo:

– ¡Ay que ver! Qué poca consideración del niño, tan joven, montado en el burro y el padre que es mayor andando.

– Bájate y me subiré yo.

Se bajó el hijo del burro y se subió el padre. Un poco más adelante, otra persona los ve y comenta:

– Desde luego, ¡qué poca consideración de ese hombre, él montado en el burro y el pobre niño andando!

A esto el padre le dice al hijo:

– ¡Anda niño! Súbete tú también al burro.

Poco después, otra persona que estaba junto al camino comentó:

– ¡Qué poco respeto le tienen al pobre animal! Los dos subidos en él y el pobre animal no puede casi ni caminar.

El padre al oírlo le dijo a su hijo:

– Mira hijo, vamos a apearnos los dos e iremos andando.

Un poco más tarde y casi llegando a su destino, otra persona que los vio, hizo el siguiente comentario:

– ¡Serán tontos! Mira que ir los dos andando y el burro de vacío”.

Hagas lo que hagas, digas lo que digas, pienses lo que pienses, alguien te criticará y eso cuanto antes lo aceptes mejor, menos sufrirás y más aprenderás. Existen críticas constructivas que te ayudarán a mejorar a nivel profesional o personal. Puede que, de entrada, una crítica por constructiva que sea no la recibas con los brazos abiertos. Es natural, nuestros esquemas, nuestras creencias se sienten cuestionadas. Hay personas que lo llevan mejor y otras peor, pero eso de “a mí las críticas no me afectan en absoluto” no es cierto. Existe algún tipo de afectación, lo que sí que es cierto es que unas personas tienen una mejor capacidad de encaje y la convierten en un aprendizaje y otras no. Cuando la crítica viene de una persona con la que tenemos lazos afectivos suele impactar más sobre nuestra autoestima. Aunque muchas veces se les haga menos caso. Cuantas veces he escuchado, “pero si yo le digo lo mismo que soy su madre y no me hace caso y se lo dices tú que eres un desconocido y sí que te hace caso”. Es muy sencillo, muchas veces necesitamos que nos digan las cosas personas ajenas a nuestro entorno conocido o personas que por su profesión le damos el título de “experto en la materia” y por eso le hacemos más caso.

Por otra parte, están las críticas destructivas, las que podemos hacer o nos hacen no con afán de ayudar o desde la preocupación sino con el objetivo de agredir o repeler un agravio previo real o imaginario. Estas, además del tono que suele ser poco afectivo por no decir despectivo directamente, tiene falta de objetividad y se refuerzan con palabras totalizadoras: «nunca cambiarás», «siempre haces lo mismo», «eres un inútil», «estos son todos unos ladrones»,… Son críticas hechas desde las vísceras, donde la ponderación y la racionalidad brillan por su ausencia y no se busca llegar a ninguna conclusión o mejora sino a que se refuerce su pensamiento o se inicie un cruce de acusaciones.

¿Cómo diferenciar una de otra? Si tú ves que la crítica tiene como objetivo la mejora de algún aspecto de tu vida, si notas en la persona verdadera preocupación por ti, si lleva diciéndote las mismas cosas durante tiempo pacientemente aunque en algún momento se ponga seria contigo, si es una persona que sabe de lo que habla y busca tu crecimiento…, esa crítica es constructiva y lo mejor que puedes hacer en escucharla y plantearte lo que te dice de forma serena aunque te duela o te obligue a replantearte tu forma de vivir o de hacer las cosas. Quizá duela al principio, pero no aprender de las críticas constructivas puede doler más a lo largo de tu vida. Para ganar muchas veces hay que perder algo o perder muchas veces, pero es mejor escuchar lo que se te dice y cambiar de dirección, que estrellarte por pensar que “yo siempre sé lo que tengo que hacer”.

A las críticas destructivas no hay que dedicarle mucho tiempo ni atención, si puedes sacarle algún aprendizaje lo sacas sino no te centres en ellas porque solo te reportará sufrimiento y pérdida de tiempo.

La crítica mejor que sea como debería ser nuestro pasado, un buen un maestro del que aprender y no un tirano al que sufrir.

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