Un lobo llamado Queja

Cuenta una vieja leyenda india que un día estaban un abuelo y su nieto sentados junto a un fuego y el pequeño le preguntó:

-Abuelo, ¿por qué hacemos cosas buenas y cosas malas? ¿Por qué hay personas buenas y malas? – dijo el niño con los ojos muy abiertos.

El abuelo lo miró con ternura y le contestó:

-Eso ocurre porque se da una batalla en nuestro interior.

– ¿Una batalla? Preguntó extrañado el niño.

-La batalla es entre dos lobos que conviven en nuestro interior. Uno es malvado, es ira, envidia, queja, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentira, orgulloso, superioridad y egoísmo. El otro es bondad, alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, sencillez y compasión- le dijo el abuelo acariciándole la cabeza.

El nieto se le quedó mirando y tras pensarlo un minuto le preguntó a su abuelo:

– ¿Qué lobo ganará? – le dijo el niño con mucha inquietud.

El abuelo con cariño y una sonrisa le dijo:

-Aquél al que tú alimentes.

Desde que nacemos hasta que morimos, con la persona que pasamos más tiempo es con nosotros mismos. La historia que habéis leído nos habla de nuestras tendencias personales; hay personas que tienden, de forma natural, hacia el desarrollo de su parte más positiva y otras que hacen justo lo contrario. Cuántas veces no habremos dicho o escuchado cosas como: «si le pusieran tanto empeño en buscar trabajo, en estudiar, en realizar un proyecto de vida… que en no hacer nada o hacer cosas poco provechosas , su vida sería muy diferente.» Quizá no podamos cambiar totalmente una tendencia nuestra pero sí podemos limarla y que no se vuelva un problema para nuestra vida. Para eso hoy me voy a centrar en las personas que tienden a la queja, que ven problemas en todas las soluciones que se les dan, que “alimentan” diariamente su lobo de la queja y que su entorno familiar, social, laboral… les dicen que se quejan mucho y no hacen nada para remediarlo. Esta tendencia en difícil de reconocer pues una persona que se queja mucho no suele aceptar que lo hace, sino que pone excusas y justifica todas y cada una de sus razones. Si este es tu caso, si has tenido la valentía de reconocerte como una persona que tiende a la queja: ¡enhorabuena! Has dado el primer paso y ahora es el momento de empezar a tomar soluciones, entendiendo que necesitas más acción y menos hablar. Yo os quiero proponer una estrategia para intentar disminuir esa tendencia. Se trata de establecer un tiempo diario que sea el tiempo para la queja y el lamento, deber ser a la misma hora y durante 10 minutos como máximo. En ese tiempo te puedes quejar de lo que consideres, gritar incluso, pero pasado este tiempo tus energías deben concentrarse en buscar soluciones y actuar, sin quejas ni excusas. Para que esta técnica funcione debes ser constante, no vale con hacerlo un día y listo. Seguramente llevas años quejándote a diario, pues ahora tendrás que darte un tiempo para que veas avances. Debes “alimentar” a tu constancia para que te ayude a minimizar tu tendencia a la queja. Al principio te costará un poco, pero si perseveras llegará un momento en que no necesites establecer un tiempo concreto para la queja, sino que irás cambiando la tendencia y pasarás a actuar más y quejarte menos.

Este ha sido un ejemplo con una posible propuesta de trabajo, pero haz un esfuerzo de análisis personal y hazte preguntas de este tipo: ¿me considero una persona que tiende a sentirse inferior a otras?  ¿Creo que soy una persona que tiende a tener celos?  ¿Soy una persona de mentira fácil? ¿creo que soy una persona vaga?…

Pero también analiza tus tendencias más positivas y mira qué estás haciendo con ellas: ¿soy una persona bondadosa? ¿Soy una persona que tiendo a la alegría? ¿Me considero una persona generosa? ¿Soy una persona serena?…

Si has contestado que sí a alguna de estas preguntas háblalo en tu entorno para saber qué ven los demás en ti. No te autoengañes, todas las personas tenemos, como dice la historia, dos lobos y los alimentamos con nuestras decisiones y acciones en nuestro día a día. De ti depende qué lobo esté más fuerte y cual esté más débil.

Si pones la mayor parte de tu tiempo y tus energías en mejorar tu vida, lo harás. ¡Aprender a dar de comer a tu lobo interior es poder mejorar tu vida!

Jaume Bertrán

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