Minimalismo práctico: aprender a vivir con menos necesidades

Se cuenta que en el siglo XIX, un turista fue a la ciudad de El Cairo (Egipto) con la finalidad de visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.

-¿Dónde están sus muebles? – preguntó el turista.

Y el sabio también preguntó:

-¿Y dónde están los suyos…?

-¿Los míos? – se sorprendió el turista – ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!

– Yo también… – concluyó el sabio.

La vida en la tierra es temporal y finita; sin embargo, algunas personas viven como si fueran a quedarse aquí eternamente. Es un hecho, nadie ha visto un camión de mudanzas tras un coche fúnebre, por ello está claro que nada te llevarás de este mundo cuando mueras. Esta historia nos puede hacer pensar sobre lo beneficios para el ser humano y para el planeta de aprender a vivir con menos. Pero quiero aclarar que para vivir con menos no hay que hacer cosas raras, ni tener los muebles de casa todos blancos, ni ir vestido siempre del mismo color… Necesitamos huir de los extremismos para poder hacer algo coherente y útil para la vida de una persona. Por ello lo que voy a proponer es independiente del nivel de vida que se tenga, siempre y cuando tengamos las necesidades básicas cubiertas (acceso al agua, alimentación, ropa,…). Mi propuesta no es ir a vivir al monte, volver a las cuevas ni el éxodo al campo dejando las ciudades desiertas. Mi propuesta es que aprendamos a vivir con menos allí donde estemos. ¿Cómo? Reduciendo tus necesidades. Aprender a necesitar menos facilitará tú vida. Opta por la sencillez en lo material y la humildad como valor a potenciar en el trato con las demás personas.

Durante el confinamiento nos hemos dado cuenta del papel que la imaginación ha jugado en las personas y la cantidad de cosas diferentes que con muy pocos recursos han hecho. Se ha aprendido a disfrutar desde los balcones de conciertos improvisados, actuaciones teatrales, incluso cuando se han suspendido determinadas fiestas las personas se han movilizado para celebrarlas a su manera. Con pocos recursos se han conseguido vivir grandes momentos. Ahora que estamos en el desconfinamiento es un buen momento para ver si podemos simplificar nuestra vida. Ver si tenemos cosas que nos ocupan tiempo y no nos aportan nada. ¿Podría vivir con menos y seguir bien? El análisis no debe ser solo de cosas materiales, sino que también hay que incluir nuestra conducta, pensamientos, emociones y valores. En mis pensamientos ¿tiendo a darle muchas vueltas a la cabeza llenándola de todo tipo de ideas que me agobian y me desbordan? ¿Me vendría mejor no acumular tantos pensamientos y aprender a simplificar las cosas? En mis emociones, ¿tengo miedos que no afronto y voy acumulando cosas sin resolver? ¿me cuesta perdonar cuando me siento ofendido/a y permanezco en el rencor durante mucho tiempo? En el fondo se trata de simplificar en todos los campos. Por eso, si vamos aligeramos el equipaje físico y mental sentiré mi vida más liviana por lo que dejaré de estar cargado/a de necesidades superfluas.

Por último, decirte que quizá, sin darte cuenta, puedes estar acumulando una forma de comportamiento, una gestión del pensamiento y de las emociones que te complique la vida a ti y a otras personas. Te invito a que pienses si ha llegado el momento de analizar tu vida y soltar lastre, dejar de complicarte la vida y simplificarla.

¿Te animas a vivir con menos necesidades?

Jaume Bertrán

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